12.1.10

-dóttir & -son

Si no fuera por la crisis financiera del 2008, aún sabríamos poco de la política y sociedad islandesas. A veces tienen que venir mal dadas para que nuestra prensa repare atención a países "anónimos" como Mongolia, Montenegro, Chad o Sudan, para poner unos pocos ejemplos. El caso es que cuando despertó en mi el interés por visitar Islandia a principios de la década pasada, aparte de la música y su naturaleza desbordante poco más sabía.
Aunque las cosas han cambiado y a día de hoy incluso se promociona visitar la isla con publicidad en diarios y reportajes en semanarios (¿será fruto de la devaluación de su moneda?), un paseo por esas tierras se prepara mejor con tres básicos:
- leyendo sagas o historias de raíz genealógica de la Islandia del s.X y XI 
- leyendo "La isla secreta" (Ediciones B, 2002) del periodista-escritor Xavier Moret, el cual aunque peque de tópicos, sí que da una visión en gran angular de las peculiaridades del lugar
- saber como mínimo cómo funcionan los apellidos allí...

Esta última curiosidad define como pocas cosas la singularidad insular. Al ser tan pocos paisanos no hay apellidos al uso como en nuestra cultura, sino que los apellidos suelen hacer referencia al progenitor masculino, de forma que el sufijo -dóttir se refiere "a la hija de..." y -son "al hijo de...". Ejemplos:
Gudmundsdóttir: hembra, hija de Gudmund
Samúelsson: varón, hijo de Samúel

De todas maneras, ¿qué lío en la clase de secundaria, no?...

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